sábado, 5 de mayo de 2012

Mandingo


Intenso drama como un juego de ajedrez

“Mandingo” es una película que deja con la boca abierta, porque aborda de manera brutal un tema de por sí estremecedor: la crueldad del esclavismo norteamericano. El drama se sitúa en 1840 en el sur de los Estados Unidos: un campesino acaudalado posee un gran número de esclavos a quienes trata como animales, entre ellos tiene una mujer “mandingo”, que es supuestamente la raza más fina de negros africanos; la muchacha está en edad de reproducirse, pero el amo no puede “cruzarla” con cualquier negro, sino únicamente con uno de su raza; para lograr su propósito, el esclavista envía a su hijo a un pueblo cercano encontrar al “macho mandingo”; el hijo obedece, pero en su camino se atraviesa una hermosa negra que lo cautiva. Todo esto se convierte en un intenso drama que se parece a un complejo juego de ajedrez, en donde a veces las piezas blancas avanzan, hacen trampas y capturan piezas negras, pero cuyos movimientos los van poniendo inevitablemente en una posición cada vez más riesgosa, sin que ningún espectador de este maldito juego de pecados (racismo, violencia, adulterio, crimen…), en el cual se apuesta la vida, pueda saber quién ganará al final.

Mi evaluación para “Mandingo” es de 9, por lo que está dentro de mi lista de dramas favoritos; pero investigando sobre ella, quedé sorprendido al saber que les pasó de largo a los críticos de la Academia de los Óscar, pues no recibió ya no digamos premio alguno, sino ni siquiera una nominación. Pero bueno, así suelen ser las cosas en el mundo del arte, en donde nos movemos en el área de la subjetividad, aunque cuando se abordan temas como el de esta película: la esclavitud, uno no puede menos que pensar que también influye la idiosincracia de la sociedad norteamericana, la cual parece no haberse desprendido aún del todo de una mentalidad soberbia y racista.

Mandingo
Richard Fleischer, 1975, EUA
Con: James Mason, Perry King, Susan George
131 min.

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