miércoles, 9 de mayo de 2012

Cartas a Dios


Lecciones de tanatología y espiritualidad

“Cartas a Dios” (Oscar et la dame rose) es una película muy artística y aleccionadora. Es una producción francesa que fue dirigida por Eric-Emmanuel Schmitt en 2009 y cuenta con las espléndidas actuaciones de Michele Laroque, Max Von Sydow y la revelación infantil Amir Ben Abdelmoumen.

Se trata de un conmovedor drama con tintes de comedia y fantasía, nos presenta la historia de “Oscar”, un niño de diez años de edad, el cual sufre de cáncer terminal y está internado en un hospital junto con otros niños que padecen diversas enfermedades. Los padres de Oscar han entrado en un choque emocional por la noticia y se han distanciado de él, pero una vendedora de pizza, quien reparte su producto en el hospital, simpatiza con el niño, por lo cual el médico de Oscar le pide a ella que asista al pequeño durante los últimos días de su vida. Juntos, la vendedora y el niño, recorrerán un camino de mutuo aprendizaje, en donde ella descubrirá su reprimido aspecto maternal, y él afirmará su fe, amor y valor, mediante la redacción de cartas dirigidas a Dios, a sugerencia de su amiga y guía espiritual.

“Cartas a Dios” es una película muy valiosa, no sólo por su calidad artística, sino por las enseñanzas que nos da sobre tanatología y espiritualidad. Su historia nos ayuda a comprender los sufrimientos de los enfermos terminales y nos motiva a asistirlos con amor; también nos hace valorar la vida, la paternidad y la amistad; más aún, nos anima a dialogar con Dios, no para reclamarle por nuestras tribulaciones, sino para poner nuestro destino, cualquiera que éste sea, en sus manos, porque es el mejor lugar en donde puede estar.

Oscar et la dame rose
Eric-Emmanuel Schmitt, 2009, Bélgica
Con: Michele Laroque, Max von Sydow, Amir Ben Abdelmoumen
105 min.



martes, 8 de mayo de 2012

¿Cómo debemos vivir entonces?


LA FE Y LA CULTURA A TRAVÉS DE LOS SIGLOS

“¿Cómo debemos vivir entonces?” es el título de esta obra magna del teólogo norteamericano Francis Shaeffer. Se trata de una serie documental de 10 capítulos que fue producida en 1977. En ella el Dr. Schaeffer nos lleva a un recorrido que va desde el siglo I hasta el XX, en el cual analiza la relación entre el cristianismo y la cultura, discutiendo temas de religión, filosofía, ciencia, política, literatura, pintura, música y cine, entre otros.

La serie es una obra de apologética cristiana, en la cual el Dr. Schaeffer presenta la decadencia de la cultura humanista de Occidente en contraste con el ascenso de la ética y la fuerza cultural del cristianismo. Schaeffer va más allá y hace también un ejercicio teológico al señalar que la singularidad de la revelación cristiana es que nos muestra un Dios infinito y personal, el cual no está callado sino que ha hablado y se ha manifestado a la humanidad en la persona de Jesucristo.

Los capítulos de la serie son:
1. La Era Romana
2. La Edad Media
3. El Renacimiento
4. La Reforma
5. La Era Revolucionaria
6. La Era Científica
7. La Era de la sin razón
8. La Era de la fragmentación
9. La Era de la afluencia y la paz personal
10. Consideraciones finales.

Esta es una obra recomendable para estudiantes de arte, teología o historia, así como para todas aquellas personas que quieran conocer la grandeza del cristianismo y cómo éste ha abordado las interrogantes y las inquietudes del hombre a través de las edades.

HOW SHOULD WE LIVE THEN?
John Gonser, 1977, EUA
Serie de TV, conducida por Francis A. Schaeffer
300 min. 10 capítulos

La Vía Láctea


Buñuel: el mejor teólogo ateo


«Non ego haereticus sum, sed ille qui in cathedra Petri sedit… ille qui Papae titulum sibi assumpsit» («El hereje no soy yo, sino quien está sentado en el trono de Pedro y se ha dado el título de Papa»).

Estas palabras son expresadas por Prisciliano, el primer hereje español, en la cinta “La Vía Láctea” de Luis Buñuel, para mi gusto no sólo la obra cumbre de este director, sino de cuantas películas de crítica religiosa se hayan hecho.

La cinta trata sobre los dogmas y las herejías de la iglesia católica a través de la historia, pero Buñuel, como padre del surrealismo cinematográfico que fue, lo hace tratando los temas de manera aleatoria, por medio de eventos insólitos y anacrónicos, y con la aparición de personajes descreídos, psicóticos o imaginarios.

La historia tiene como base el viaje de dos “peregrinos” franceses, Pedro y Juan (nombres ya de por sí simbólicos), quienes van hacia Santiago de Compostela (“La Vía Láctea” es otro nombre de esta ruta), en cuyo camino se cruzan con personajes asombrosos y son testigos de eventos que ponen en entredicho la dogmática católica.

La temática de esta película es muy amplia, pero lo más original es que Buñuel que no la aborda como un documental, sino por medio de una ficción en la que proyecta sus ideas religiosas. Este cineasta siempre se declaró “ateo”, a él se le atribuye la frase: 
«Soy ateo, gracias a Dios»; sin embargo, el tema religioso fue siempre su obsesión, pues aparece de una u otra manera en toda su filmografía.

Para escribir “La Vía Láctea”, Buñuel invitó al guionista francés Jean-Claude Carriere a colaborar con él; le dijo que era un proyecto que había acariciado toda la vida y que al fin quería realizar. En 1967 ambos artistas se encerraron en una cabaña de la sierra de Andalucía, y durante mes y medio estuvieron estudiando la Biblia y varios libros sobre catolicismo. Al salir de ahí, la película estaba ya en sus cabezas, en los siguientes meses escribieron el guión y al siguiente año rodaron la filmación.



Esta película es maravillosa y me resulta difícil decir cuál escena me gusta más, porque todas son muy buenas. Pero el duelo de los dos teólogos espadachines del siglo XVIII me parece espectacular y sublime: una estocada y un artículo teológico, el contraataque y su réplica doctrinal… Uff, qué delicia…

Y creo que la cereza en el pastel de esta producción francesa es la participación del gran actor mexicano Claudio Brook. Luis Buñuel vivió en México varios años y mostró aprecio por nuestros actores, así que invitó a Claudio a formar parte de esta película y lo convirtió en un imponente obispo de la Edad Media. Verlo con ese atuendo y oírlo hablar en buen francés es una gran satisfacción y un honor para nuestro cine nacional.

Definitivamente, “La Vía Láctea” es teología pura, es una parábola del escabroso camino que ha transitado la iglesia católica, la cual paradójicamente encontró su mejor teólogo en un ateo español.

lunes, 7 de mayo de 2012

Doña Perfecta

UNA PELÍCULA PERFECTA CON UNA ACTRIZ PERFECTA

Esta obra es maravillosa, verdaderamente extraordinaria, por su director, por su historia, por sus elementos artísticos, por su reparto y por su actriz principal, elementos todos que hacen de ella una película perfecta, como ya lo sugiere su título.

Esta producción fue dirigida por Alejandro Galindo en 1950 en la que parece ser su mejor obra. La historia es una adaptación de la novela de Benito Pérez Galdós, la cual en esta versión está ambientada en el México decimonónico, específicamente en 1870 en un pueblo imaginario llamado “Santa Fe”, nombre que no podía ser más sugestivo. En este lugar vive Doña Perfecta, mujer de la alta sociedad, conservadora y, sobre todo, ultracatólica, en apariencia “intachable”. En torno a ella se agrupa la liga católica del pueblo. Doña Perfecta manda a llamar a su sobrino de la capital con la intención de casarlo con su hija, pues le parece un buen partido; pero cuando el joven llega, ella y sus allegados se dan cuenta de que él tiene pensamientos liberales, así que se escandalizan y lo consideran ateo. Este es sólo el nudo, hay que ver el desenlace, el cual es apoteósico y nos remite a escenas gloriosas e inmortales del cine, al estilo de “Lo que el viento se llevó”.

Un momento curioso y anecdótico de la película es cuando se descubre que el joven liberal lleva consigo literatura protestante, dato verdaderamente insólito en una película mexicana de mediados del siglo XX, cuando el tema del protestantismo en México era un verdadero tabú.

A todas estas virtudes hay que añadir que “Dona Perfecta” es una obra que cuenta con elementos artísticos de gran calidad, la ambientación, el vestuario, la fotografía son excelentes y los actores están todos muy bien en sus papeles; pero lo que resalta en esta película es una actuación perfecta de la maravillosa Dolores del Río en el papel protagónico, quien destella no sólo por su belleza, sino sobre todo por su talento histriónico para dar vida a una mujer que pasa de la simpatía a la antipatía, de la amabilidad a la intolerancia y del amor al odio.

En fin, 10, 10, 10 para una película que, ironías de la vida, me costó el equivalente a un dólar en una tienda de ofertas, y la cual ahora está entre mis más preciadas joyas, como una obra invaluable, pues me parece una digna muestra de lo que es una película perfecta.

DOÑA PERFECTA
Alejandro Galindo, 1950, México
Con: Dolores del Río, Julio Villarreal, Carlos Navarro, Esther Fernández, José Elías Moreno
115 min. B&N

La Biblia: en el principio…


JOHN HUSTON: CINEASTA Y TEÓLOGO

“The Bible: In the beginning…” es una película maravillosa, que estremece y hace reír, pero sobre todo reflexionar. Fue dirigida por el gran cineasta John Huston y derrocha virtud por las actuaciones de Ava Gardner, Richard Harris, Franco Nero, Peter O’Toole y el propio Huston. La cinta aborda los primeros capítulos del libro de Génesis, desde la creación del hombre hasta la época de los patriarcas. Hay tres eventos que a mí me gustan mucho:

El primero es de suspenso: el relato de Adán y Eva. Apoyado en la fotografía y en la música, Huston envuelve la creación del hombre en un aura de misterio, los padres de la humanidad surgen en un mundo que se percibe primitivo y desolado, pareciera que se desprenden de un extenso letargo de una etapa pre-humana. Apenas concientes de su humanidad, Adán y Eva son tentados por una serpiente antropomorfa, la cual les engaña, les seduce y les violenta sin piedad, traspié con el que ellos caen y se convierten en errantes en esta Tierra y fugitivos de su propia esencia espiritual.

El segundo acto que me gusta, me parece cómico: el arca de Noé. Huston mismo personifica al héroe bíblico, es un Noé bonachón y simpático, aunque no muy hábil con los números, porque se hace bolas cuando Dios le da las instrucciones para construir el arca. También sufre las burlas de sus vecinos, quienes al ver su labor le toman por loco. Una escena chistosa es cuando a punto de empezar a llover, Noé, cual si fuera el flautista de Hamelin, empieza a tocar una flauta para llamar a todos los animales. Y ya dentro del arca, él y sus hijos se las ven negras con la titánica tarea de alimentar a tantas bestias.

El tercer acto es apoteósico: el sacrificio de Isaac. Cuando Abraham escucha la orden de sacrificar a su hijo, duda que sea Dios quien le hable, tal vez sea el demonio. Así que Abraham alterca con esa voz y se rehúsa a cumplir la orden. Pero al otro día, como hipnotizado, parte con su hijo hacia la montaña. El trayecto es muy lacerante, el niño va contento porque ayudará a su padre a hacer un sacrificio, pero cuando llegan al monte no hay ningún animal, su padre lo ha engañado, su héroe se ha vuelto en su contra y lo va a matar. Pero justo en el momento en que Isaac va a morir, y con él también Abraham, porque ya se está muriendo por el sufrir, Dios detiene la mano de Abraham y le provee un carnero para la expiación.

Y con esta escena Huston se vuelve teólogo, una voz se oye desde el cielo: «Mira, te he refinado como metal en un horno de fundición; te he escogido en el horno de la aflicción. Ahora multiplicaré tu descendencia como las estrellas de los cielos y como los granos de arena en la orilla del mar».

Es Dios quien le habla a Abraham y con él a nosotros: cuando pensamos que todo en nuestra vida ha terminado, justo en ese momento viene lo mejor de parte de Dios.

The Bible: In the beginning…
John Huston, 1966, EUA
Con: John Huston, Ava Gardner, Richard Harris, Franco Nero, Peter O’Toole
172 min.

domingo, 6 de mayo de 2012

La misión

¡Hasta me dieron ganas de dejarme la barba y ser misionero!

Vi por primera vez esta película hace muchos años, cuando yo era muy joven, y me gustó mucho, tanto que me dieron ganas de hacer dos cosas: dejarme la barba y ser misionero. Lo primero lo he hecho, lo segundo… a medias.

“La misión” fue dirigida en 1986 por Roland Joffé, y cuenta con las excelentes actuaciones de Jeremy Irons y Robert de Niro, quienes lucen muy bien con sus espesas barbas y sus oscuras sotanas. Inspirada en hechos reales, la historia se sitúa en 1758 en las selvas de Brasil, Argentina y Paraguay. Nos cuenta sobre las primeras misiones jesuitas entre los indígenas guaranís. Por un lado los conquistadores españoles y portugueses penetraban en la selva para capturar a los nativos y convertirlos en esclavos; pero por otro, los misioneros católicos hacían su labor de llevarles el evangelio. Como era de esperarse, ambos grupos europeos chocaron entre sí, los conquistadores veían a los frailes como un estorbo para su afán de conquista; y los religiosos veían a los conquistadores como unos diablos que se oponían a la obra de Dios.


Una historia medular dentro de esta coyuntura que retrata la película, es la conversión de un español, traficante de esclavos; éste comete fratricidio y busca su liberación por medio de una penitencia que le impone uno de los misioneros: llevar en la espalda un fardo con su pesada armadura, y en esa condición seguirlos hasta la recóndita misión guaraní. El español camina con gran dificultad por ríos, cataratas y montañas escarpadas. Llega un momento en que el fraile le indica que ya puede soltar su fardo, pero el penitente se niega, siente que aún no ha expiado su culpa, que aún le falta padecer más, así que continúa su vía crucis. Al fin llegan a la misión guaraní, el español ya no puede con su carga, pero se aferra a ella; el jesuita, conmovido, toma un cuchillo y corta los lazos que ataban al español a su vieja armadura, y una vez sin aquel peso, el hombre que una vez fuera un esclavista, rompe en llanto porque al fin ha encontrado el perdón.


Para mí, esta sola escena hace que esta película valga oro, porque es una hermosa parábola del perdón. Muchas personas también se sienten condenadas por sus pecados pasados, sienten que no tienen perdón de Dios y cargan con el peso de su culpa por mucho años, cuando en realidad son ellas quienes no se perdonan a sí mismas; pero llega el momento en que alguien les da la palabra de absolución, les recuerda que en Dios hay perdón, misericordia y compasión; sólo en ese momento, cuando la persona pecadora cree en la gracia divina, es cuando halla la liberación.

El final de esta película es muy dramático, cuando españoles y portugueses se disputan el terrirorio de los indígenas, quedando éstos en medio, con sus pobres frailes que poco pueden hacer por defenderlos de los conquistadores. Tal amenaza, sin embargo, será una prueba más para aquel español arrepentido, el cual ahora es miembro de la misión y amigo de los indígenas, quien hará todo lo posible por evitar que éstos vuelvan a ser carne de cañón.


Una película altamente recomendable, porque además de su gran historia y sus buenas actuaciones, está adornada con una finísima pista musical de Ennio Morricone y una fotografía espectacular que nos regala bellas imágenes de las impresionantes cascadas de Iguazú.

The Mission
Roland Joffé, 1986, RU
Con: Jeremy Irons, Robert de Niro, Liam Neeson, Aidan Quinn
125 min.

La misión Trailer



Venus negra


«Jamás he visto cabeza humana más parecida a la de un mono»

“Venus Negra” (Venus noire) es una obra que se ha exhibido en muestras de cine, porque no es una película comercial, ni apta para todo público, sino para personas con criterio maduro, porque es sumamente cruel, pero a la vez valiosa por ser una denuncia contra el racismo y la misoginia. Es una producción francesa que fue rodada en 2010 por el director tunecino-francés Abdellatif Kechiche e interpretada magistralmente por la actriz cubana Yahima Torres.

«Jamás he visto cabeza humana más parecida a la de un mono». Con estas palabras, expresadas por el científico francés Georges Cuvier, comienza la historia, la cual se basa en un caso real del siglo XIX. Nos presenta la tragedia de una mujer africana llamada Saartjie, cuyo nombre cristiano fue Sarah Baartman; ésta fue llevada a Europa por su amo en 1810, cuando ella tenía veinte años de edad; fue llamada la “Venus Hotentote” y se le exhibió como un fenómeno de la naturaleza, debido a que tenía un cuerpo muy voluptuoso y rasgos faciales grotescos.

La película nos presenta la historia de Saartjie en tres etapas: la primera se desarrolla en Inglaterra donde ella es explotada por su amo como la atracción de un circo. Ahí sufre toda clase de vejaciones y maltratos, tanto de parte de su apoderado como de la gente que acude a verla. Unos hombres, defensores de la raza negra, intervienen para ayudarla y llevan su caso a la corte, pero Saartjie, manipulada por su amo, niega los cargos y continúa en su misma condición de “esclava libre”.

En la segunda etapa, Saartjie es llevada a la academia francesa de ciencia para que los estudiosos la examinen, pues quieren ver si ella tiene el llamado “mandil hotentote”, una deformación en su parte genital. Ahí es tratada como un animal raro y es avergonzada.

En la tercera y última parte de su vida, Saartjie es prostituida, primero entre los círculos aristocráticos depravados y después en un lupanar. En este lugar contrae una enfermedad venérea y muere en soledad a los veinticinco años de edad.

El epílogo de la película presenta a los científicos de la Academia francesa, quienes finalmente disponen del cadáver de Saartjie, la estudian y hacen una estatua que es un duplicado exacto de su anatomía. Se nos informa al final que el caso de Saartjie fue dado a conocer hasta la década de 1970; después, en 1994, el gobierno de Sudáfrica pidió a Francia que devolviera sus restos, lo cual se cumplió hasta 2002.

“Venus Negra” es lacerante y amarga, es una vergüenza para el género masculino y para el hombre blanco racista, pues vista con un ojo crítico, en esta película los hombres blancos son las bestias, los fenómenos de la naturaleza, y no Saartjie, quien sólo fue a Europa para conocer las monstruosidades que son capaces de cometer los hombres que se decían “cristianos y civilizados”. Que Dios nos libre de esta clase de “civilización”.

Venus noire
Abdellatif Kechiche, 2010, Francia-Bélgica
Con: Yanima Torres, Andre Jacobs, Olivier Gourmet
162 min.