domingo, 27 de mayo de 2012

La cruz y el puñal


EL ARMA PODEROSA DE LA FE

Esta es una de las películas más emblemáticas del protestantismo estadounidense, y en particular de la llamada “Revolución de Jesús”, movimiento religioso juvenil de las décadas de 1960 y 1970, el cual comenzó en Norteamérica y luego se extendió a todo el mundo. Es asimismo un drama con un gran mensaje sobre el poder de la fe para transformar los corazones más duros.

Su título “La cruz y el puñal” es bastante sugestivo y atinado, porque nos cuenta la historia del evangelista David Wilkerson y el pandillero Nicky Cruz en los peligrosos barrios de Brooklyn en Nueva York. Wilkerson era un predicador callejero que sentía gran carga espiritual por los jóvenes atrapados en las drogas y la delincuencia, así que se armó de valor y comenzó a predicar a los miembros de las pandillas más temibles de Nueva York. Entre éstas sobresalía la de los “Mau-Maus”, a la que pertenecía Nicky, un joven puertorriqueño. El predicador comenzó a convertir a varios de estos muchachos, quienes al aceptar el evangelio dejaban aquellas prácticas delictivas. Esto desagradó a Nicky Cruz, uno de los líderes de la pandilla ya mencionada, el cual era sumamente duro y veía que el predicador podía desarticular su banda. Así que comenzó a intimidar y amenazar al predicador para que se largara de esa zona. Pero Wilkerson lejos de intimidarse por estas amenazas, dirigió toda su atención y esfuerzo en ganar a Nicky para el evangelio. El clímax llega cuando Nicky, enfurecido, le dice al predicador que lo va a matar; pero el pandillero no contaba con que Wilkerson traía consigo un arma más poderosa ante la cual él no sabía luchar, pues el evangelista le contestó: «aún si me matas y me cortas en pedazos, cada uno de ellos te dirá que Dios te ama». Esto fue lo que fulminó el corazón de piedra de Nicky y lo convirtió.


“La cruz y el puñal” es una película muy interesante que hay que ver, además cuenta con un buen reparto, pues el predicador es interpretado por el actor y cantante Pat Boone, y el pandillero por Eric Estrada, famoso por su personaje “Poncherello” en la serie televisiva de los setenta: “Patrulla motorizada” (CHiPs).

En su época esta película fue menospreciada por los críticos, quienes la consideraron una producción de segunda categoría; sin embargo, cada vez se ha ido posicionando como una obra importante, tanto por sus elementos artísticos, como por representar un movimiento juvenil religioso de gran importancia en el siglo XX. Pero sobre todo es una obra significativa y valiosa para los cristianos que crecimos con ella, la cual nos motivo mucho y sobre todo nos confirmó que la fe tiene un gran poder para cambiar las almas de los hombres y sus circunstancias sociales.


THE CROSS AND THE SWITCHBLADE
Don Murray, 1970, EUA
Con: Pat Boone, Eric Estrada, Jacqueline Giroux
106 mins.

La cruz y el puñal - Trailer:


sábado, 26 de mayo de 2012

Trece directores del cine mexicano


Así se titula el libro de la periodista Beatriz Reyes Nevares, el cual puede resultar una delicia para todos los amantes del séptimo arte, y en especial para los que aman el cine mexicano. Fue publicado a principios de los setenta, pero es muy valioso porque, como lo dice su título, recoge las entrevistas de trece directores del cine mexicano: el recorrido comienza con tres de sus iniciadores: Emilio “El Indio” Fernández, Alejandro Galindo e Ismael Rodríguez; luego sigue con dos directores que alcanzaron el nivel de genios: Luis Buñuel y Luis Alcoriza; y después abre paso a ocho directores jóvenes, quienes en esa época estaban inaugurando lo que se consideraba el “nuevo cine mexicano”, ellos son: Felipe Cazals, Salomón Laiter, Juan López Moctezuma, Jorge Fons, José Estrada. Sergio Olhovich, Arturo Ripstein y Alberto Isaac.

El ritmo de las entrevistas es muy ágil, nada acartonado, con pláticas que se nos antojan de sobremesa, y en verdad algunas se realizaron en restaurantes. Beatriz Reyes es una periodista muy inteligente y experta en cine, por lo cual sus entrevistas no se limitan a preguntas cortas ni formales, sino espontáneas, profundas y en su mayoría provocativas, con las cuales logra sacarles no meras opiniones, sino prácticamente cátedras de cine.

“El Indio” Fernández, considerado el verdadero creador del cine mexicano, cuenta cómo siendo joven se fue exiliado a Estados Unidos por apoyar al expresidente Adolfo de la Huerta, y que estando en Hollywood este político lo incitó para que se dedicara al cine, pues le dijo: «México no quiere ni necesita más revoluciones. Emilio, está usted en la meca del cine, y el cine es el instrumento más eficaz que ha inventado el ser humano para expresarse. Aprenda usted a hacer cine y regrese a nuestra patria con ese bagaje. Haga cine nuestro y así podrá expresar usted sus ideas de tal modo que lleguen a miles de personas. No tendrá ningún arma superior a ésta» (p. 22).

Ya sabemos que “El Indio” le hizo caso a don Adolfo, regresó a México e inicio un cine auténticamente nacional. Hizo obras tan buenas como “María Candelaria”, la cual dice que escribió en trece servilletas de un restaurante y luego se las envió a Dolores del Río, quien sería su protagonista principal. Esta obra, cuenta Emilio, fue menospreciada por los productores mexicanos, quienes la consideraron una “mierda de indios”, pero fue honrada en el extranjero, pues en 1946 se llevó la Palma de Cannes (pp. 28-29).

Pero las ideas expresadas en este libro van más allá de la situación histórica de los entrevistados, pues éstos también hacen aportaciones muy importantes sobre su arte. Por ejemplo, Felipe Cazals reivindica la calidad del cine y anticipa los valores con los que deberá desafiar al público del futuro, dice: «Nos iremos encaminando a un nuevo concepto del cine. Ya no será para un consumidor, como lo es ahora, sino para un auténtico espectador. Por ahora la confusión de consumidor y espectador es el problema más grave en relación con el destino de la obra fílmica. Las gentes que asisten a ver películas son seres rumiantes que van a comer palomitas de maíz. El espectador futuro irá de verdad a ver una película y a participar en ella como participa todo hombre cuando se enfrenta a una obra de arte» (p. 103). Así, Cazals aboga por un cine más propositivo y un espectador más inteligente, mensaje que debe ser recuperado y gritarse a los cuatro vientos en este tiempo cuando sigue abundando ese cine palomero de que hablaba el cineasta.

Por su parte, el novel director Juan López Moctezuma sostiene que el cine sólo sobrevivirá si persevera en ampliar el espíritu y la cultura del público: «Si no estamos de acuerdo en el ángulo artístico y si no estimamos que el cine, como arte, ha de ocuparse de elevar el nivel espiritual y cultural de los espectadores, si insistimos en que estos constituyen una parvada de idiotas y en que no vale la pena darles productos de calidad elevada porque no van a entenderlos, si hacemos todas estas cosas condenaremos para siempre a nuestro cine» (p. 127). Irónico es que un año después de esta entrevista López Moctezuma estrenó su película “Alucarda” (1975), la cual fue incomprendida y resultó escandalosa para mucha gente, de tal manera que este artista se convirtió casi en un proscrito del cine mexicano.

Otros cineastas piensan más en un cine con orientación social, como Sergio Olhovich, quien apuesta por un cine que trascienda las fronteras nacionales y se convierta en un cine latinoamericano, el cual ha de reflejar las condiciones de vida de nuestros pueblos, pero sobre todo deberá estar identificado con los movimientos políticos de liberación (p. 160-161).

Interesantes son también las anécdotas que los directores cuentan sobre sus películas más famosas, como Jorge Fons, quien dice no estar satisfecho con “Los cachorros”, cosa que sorprende porque ésta ha sido la cinta más emblemática e interesante de su larga carreta. José Estrada cuenta que él tuvo que familiarizarse con el mundo de las prostitutas para rodar su película “El profeta Mimi”, la cual trata sobre un psicópata religioso que se mueve en el bajo mundo. Y Arturo Ripstein, el más joven de todos, dice que rodó “El castillo de la pureza” basado en un caso real, sobre un hombre que encerró a su familia por dieciocho años para que no se contaminara con el mundo; pero después de rodada la película, Ripstein se enteró de que los hechos fueron más sombríos que los que él imaginó y plasmó en su obra.


En fin, este libro está lleno de buenas lecciones de los grandes maestros del cine, el cual en su primer siglo de vida se dedicó a autodefinirse y afirmarse, como lo demuestran estas entrevistas, las cuales se resumen en el postulado del maestro Jorge Fons: «El cine de calidad es un cine revolucionario y es cine de calidad el que aporta algo para el hombre» (p. 138).


Trece directores del cine mexicano
Beatriz Reyes Nevares
México: SEP Setentas, 1974
191 págs.

jueves, 24 de mayo de 2012

Water


BUSCANDO UN VENERO DE ESPERANZA

Esta es una hermosa película por su valor artístico, pero sumamente desgarradora por la historia que nos cuenta.

Este drama está situado en la India en 1938, en los años previos a la insurrección de Gandhi para independizar la India. Chuyia es una niña de ocho años de edad, la cual es dada en matrimonio a un hombre casi anciano, éste al poco tiempo muere, pero Chuyia no queda libre, sino que es recluida en una casa para viudas, en donde deberá pasar el resto de su vida. Ahí viven otras mujeres, muchas de ellas ancianas, pero que han estado ahí desde niñas, cuando perdieron a sus maridos al igual que Chuyia, pues tal es el destino de las niñas viudas de la India. En ese lugar, Chuyia conoce a Kalyani, una hermosa joven, también recluida, quien se convierte en su mejor amiga, pero la cual verá desafiado su mundo cuando aparezca en su vida Narayan, un apuesto joven hindú, educado en el extranjero y, por lo mismo, con ideas más liberales. Ambos jóvenes se enamoran, Chuyia celebra que su amiga haya encontrado el amor, pero las dos enfrentarán una serie de obstáculos tanto dentro como fuera del asilo, pues se dan cuenta que en la sociedad machista en la que viven, las viudas no tienen derecho a la felicidad.

Esta gran película fue dirigida por Deepa Mehta, una artista india de gran sensibilidad, quien tiempo atrás salió de su país para radicar en Canadá. Este trabajo que nos presenta es excelente, pero no lo pudo completar sin encontrar algunos escollos en el camino, pues fue duramente atacada por grupos fundamentalistas de la India, quienes no querían que su obra saliera a la luz pública. Pero ella persistió y esculpió una maravillosa obra de arte, la cual es embellecida con una hermosa fotografía, bella música, buen vestuario y ambientación, y estupendas actuaciones, tanto de la niña revelación Sarala, de John Abraham, que hace un gran papel, y de la canadiense Lisa Ray, una de las actrices más hermosas del cine actual.


“Water”, cuyo título hace alusión al río Ganges, a orillas del cual se desarrolla esta historia, tiene además escenas muy conmovedoras y significativas, como la de una viuda anciana que con nostalgia recuerda de su niñez, no a su marido, sino un rico dulce que probó, pues fue el único destello de felicidad que tuvo en su vida. Y apoteósica es la escena en la que aparece el Mahatma Gandhi, hablando a las multitudes y alumbrándolas con su bondad, signo incomparable de esperanza, en una sociedad y en una coyuntura histórica que insistían en sepultar toda aspiración de vida. “Water” es, pues, como su río Ganges y como su Mahatma, un buen venero para abrevar de la esperanza.

Water
Deepa Mehta, 2005, Canadá
Con: Sarala, Lisa Ray, John Abraham
117 min.

Agua Trailer:


El violinista en el tejado


CELEBRANDO LA VIDA AL COMPÁS DE ISAAC STERN

Esta es una película maravillosa, una joya del cine de todos los tiempos, un deleite para los sentidos. Es un hermoso musical que fue dirigido en 1971 por Norman Jewison, quien dos años después saltó a la fama con su “Jesucristo Superestrella”. La historia de “El violinista en el tejado” está ambientada en Ucrania, a principios del siglo XX, y gira en torno a una comunidad judía, la cual sufre la deportación por parte de los incipientes comunistas. En particular se centra en una familia pobre compuesta por los padres y tres hermosas hijas. Tevye, el padre, es un simpático lechero, el cual con la ayuda de una casamentera pretende casar con buenos partidos a sus hijas. Pero como suele suceder en los asuntos del corazón, las cosas no siempre salen como los padres quieren. En su obcecación, Tevye comete varias torpezas buscando a los candidatos para yernos, y en su frustración le reclama a Dios, aunque eso sí, al ritmo de una buena canción. Las hijas, por su parte, aunque están muy arraigadas a sus tradiciones, son una camada que pertenece a la nueva generación, así que ven un horizonte muy amplio en esto de conseguir marido, tan amplio que sin saberlo escogen proyectos de vida que trascenderán su tiempo, lugar y cultura.

El violinista en el tejado” tiene momentos sublimes e inmortales de la cinematografía mundial. Topol, el actor que interpreta a Tevye, está maravilloso en su papel; todas las escenas en las que baila y canta son fenomenales, en especial con la canción: “Si yo fuera rico”; y es que Tevye es un ícono no sólo del cine, sino del arte en general, pues es un personaje que contagia con su entusiasmo y sobre todo porque celebra la vida al compás del violín, y ¡que violín…! Nada menos que el de Isaac Stern. También los cantos de las tres hijas y sus prometidos son muy buenos, así como los bailes de los cosacos, y… todo, la obra entera es una verdadera maravilla.


La cinta fue nominada a ocho premios Óscar, incluyendo mejor película, director y actor (éste para Topol), pero injustamente sólo ganó tres: fotografía, sonido y adaptación musical. Sin embargo, sí se llevó el Globo de Oro en la categoría principal. Pero quien guste este tipo de películas, al ver “El violinista en el tejado” se dará cuenta que quien sale premiado con esta obra es realmente el espectador.

Fiddler on the Roof
Norman Jewison, 1971, EUA
Con: Topol, Norman Crane, Leonard Frey, Molly Picon, Paul Mann
179 min.

El violinista en el tejado - Trailer:


miércoles, 23 de mayo de 2012

Películas mexicanas sobre monjas y sacerdotes

En nuestro cine nacional se han rodado numerosas películas sobre el mundo católico, y en particular sobre monjas y sacerdotes, unas mejores que otras, algunas para hacernos reír y otras para llevarnos a la reflexión. A continuación comentaré mis impresiones sobre algunas películas mexicanas, la mayoría de ellas antiguas y clásicas, y para distinguirlas mejor las dividiré en dos categorías: comedia y drama.


Comedia religiosa:

Estas son las que toman el tema religioso como pretexto para divertir, hacer reír o hasta desarrollar un cuento picoso. Algunas cintas de este género son:

* El Seminarista (1949), con Pedro Infante.
* El Padre Pistolas (1960), con Piporro.
* El Padrecito (1964), con Cantinflas.
* Sor Ye-yé (1968), con Hilda Aguirre.
* Fray Don Juan (1969), con Mauricio Garcés.
* Sor Tequila (1977), con María Elena Velasco, “la India María”.
* Sor Metiche (1979), con María Victoria.

De todas éstas para mi gusto la mejor es “El Padrecito”, con Cantinflas, la cual fue dirigida en 1964 por Miguel M. Delgado. En ella, el mimo representa a un sacerdote que, además de vacilador y aventurero, es un hombre comprometido en ayudar a su prójimo, especialmente en librar a sus feligreses de los abusos de un cacique tirano.

La cinta de “El Padre Pistolas” la coloco en segundo lugar, es un western-cómico-religioso rodado en 1960 por Julián Soler. Piporro es un asaltante de caminos que llega a un pueblo y se disfraza de sacerdote para despojar de sus bienes a sus habitantes, pero el nuevo rol le traerá varias sorpresas y también le dará la oportunidad de hacer el bien. Una frase comiquísima es cuando se defiende de sus agresores sacando una pistola que llevaba escondida y gritándoles: “¡Arriba las manos hijos míos, quietos que se los lleva la epístola de San Pablo!”


Drama católico:

En este género están películas que abordan el tema religioso de manera más seria y profunda, aclaro que aquí sólo comento obras que tratan sobre sacerdotes y monjas, y no del mundo católico en general, sobre el cual hay muchas más producciones. Algunos dramas mexicanos de interés son:

* El secreto del sacerdote (1941).
* Nazarín (1958).
* Miércoles de ceniza (1958).
* La hermana blanca (1960).
* Viridiana (1961).
* Canoa (1975).
* Kino (1993).
* El crimen del padre Amaro (2002).
* Malos hábitos (2007).
* Padre Pro (2007)
* Hidalgo (2010)
* Cristiada (2012)

Me resulta difícil elegir de esta lista las mejores cintas, porque casi todas son buenas, pero comentaré tres que me han gustado mucho. “Miércoles de ceniza” es para mí una de las mejores películas que se han hecho en nuestro país, fue dirigida en 1958 por el gran director Roberto Gavaldón. Su argumento es muy inteligente, con un nudo y desenlace muy bueno, y por lo mismo no lo voy contar todo, sólo me limitaré a plantear el problema: la historia está ambientada en los años veinte, una mujer (María Félix) es violada por un sacerdote católico y a partir de esa experiencia se vuelve enemiga de la religión, especialmente de los curas, y presta sus servicios al gobierno del presidente Calles para combatir a los cristeros, para acabar con la religión; pero un galán (Arturo de Córdova), profundamente católico, se atraviesa en su vida y la hace cuestionar su odio contra la iglesia. Vale la pena ver esa gran obra y reflexionar en su mensaje, porque en medio de una excelente trama, e independientemente de su intención política y religiosa, la película contiene un gran mensaje de redención.


Una segunda obra que me ha gustado es “La hermana blanca”, dirigida por Tito Davison en 1960, protagonizada por la bellísima Yolanda Varela y el actor español Jorge Mistral. La historia está situada en el s. XIX, trata sobre una mujer que, desconsolada por la muerte de su novio, se vuelve monja y asume su vocación con gran entrega, pero el futuro le reserva una sorpresa que pondrá en jaque su consagración, pues tendrá que escoger entre su entrega al amor divino o al amor humano, o ¿acaso habrá una vía diferente de resolver la cuestión…?

En tercer lugar comentaré “Canoa”, fue filmada en 1975 por Felipe Cazals, es una película sumamente dramática y violenta, lo cual sorprende aún más al saber que está basada en hechos reales. A mí me mantuvo en suspenso todo el tiempo y me causó gran indignación, pero la historia es tan increíble que no la puedo contar, sólo diré que es una fuerte denuncia contra el fanatismo religioso y político, señalando hasta dónde un cura puede influir sobre sus feligreses, y más cuando éstos son ignorantes y lo siguen ciegamente. Es al mismo tiempo una parábola que critica la corrupción que los gobernantes-caciques han practicado en nuestro país y por la cual han sumido a su población en el atraso.

Actores y actrices:

Finalmente, ofrezco una lista de 10 actores y 10 actrices famosos que han interpretado a sacerdotes y monjas en el cine mexicano:

SACERDOTES:
Arturo de Córdova (El secreto del sacerdote).
Cantinflas (El padrecito).
Damián Alcázar (El crimen del padre Amaro).
Demián Bichir (Hidalgo).
Enrique Rocha (Kino).
Eulalio González “Piporro” (El padre pistolas).
Francisco Rabal (Nazarín).
Gael García (El crimen del padre Amaro).
Mauricio Garcés (Fray Don Juan).
Pedro Armendáriz Jr. (La profecía de los justos).
Pedro Infante (El seminarista, Los tres huastecos).

MONJAS:
Ana Ofelia Murguía (Constelaciones).
Andrea Palma (Sor Juana Inés de la Cruz).
Hilda Aguirre (Sor Ye-yé). 
Libertad Lamarque (El cielo y la tierra)
María Elena Velasco, “La India María” (Sor Tequila).
María Félix (La monja alférez).
María Victoria (Sor Metiche).
Silvia Pinal (Viridiana).
Yolanda Varela (La hermana blanca).

martes, 22 de mayo de 2012

Pequeño Buda


En busca de un gran maestro

Esta película es una obra neta de Bernardo Bertolucci, porque él inventó la historia y luego, en 1992, la dirigió. No es uno de los grandes trabajos del veterano italiano, pero sí de los que han levantado gran interés; de hecho, Gordon McGill escribió una novela a partir de la película, un libro emocionante y bien escrito que ha alcanzado cierto éxito.

La historia comienza en la década de 1990, cuando dos monjes budistas tibetanos viajan a Estados Unidos en busca de la reencarnación de su maestro, el lama Dorje. Ellos creen que éste pudo haber renacido en un niño americano porque él vivió un tiempo en este país en donde se dedicó a propagar la doctrina budista. Después de ocho años dan con un niño de nombre Jesse, el cual parece reunir los primeros requisitos, pues nació en la misma fecha y hora en que el lama Dorje murió en el Tibet. El niño vive con sus padres, una pareja joven de confesión metodista; los monjes intentan convencerlos de que dejen viajar a su hijo al Tibet para que sea sometido a otras pruebas para comprobar si es o no la reencarnación de su maestro. En ese proceso regalan al niño un libro con la historia del príncipe Siddharta, el cual comienza a ser leído por el pequeño y sus padres. Con su lectura somos transportados 560 años antes de Cristo y conocemos quién fue ese personaje que ha pasado a ser conocido como Buda, que significa “el iluminado”. Después de las primeras lecturas, los padres, aunque no se han convencido de la doctrina budista, son persuadidos a permitir que su hijo viaje al Tibet y conozca otra cultura. Jesse viaja al Oriente acompañado de su padre y ahí continúa tanto la aventura del príncipe Siddharta, como las diversas pruebas que él tendrá que pasar para saber si es el lama reencarnado.

Considero que lo valioso de esta historia es darnos a conocer la vida de Siddharta Gautama (interpretado aquí atinadamente por el actor anglo-hawaiano Keanu Reeves), la cual está envuelta en la leyenda, porque los primeros relatos biográficos de “Buda” aparecieron varios siglos después de su muerte. Pero como toda leyenda, sin duda tiene un trasfondo real, al menos podemos suponer que Siddharta fue un hombre muy sabio y benévolo que se inmortalizó por haber hecho el bien a sus semejantes. Un hombre cuya vida trascendió su propia historia y hoy sigue iluminando aun a personas de otros credos, quienes reconocemos que los grandes maestros espirituales son la voz de una conciencia universal que llama a los hombres a rectificar sus caminos y a vivir conforme a los valores humanos más elevados.

sábado, 19 de mayo de 2012

Flor silvestre


EN LA GUERRA Y EN EL AMOR...

Esta es la primera película importante de Emilio “El Indio” Fernández, la cual nos presenta con gran dramatismo las luchas intestinas en una familia y en un país.

La historia se ubica en un pueblito mexicano en la época de la revolución y gira en torno a una joven pareja: él, el hijo de un hacendado rico; ella, una rancherita pobre, quien, como dice su abuelo, es tan bella como una flor, pero como una “flor silvestre”. Ellos se casan, pero a escondidas de los padres de él, porque éstos se oponen a esa relación pues consideran a la muchacha inferior. Él luchará para mantenerse unido a ella, pero las luchas sociales que envuelven al país irrumpirán en su idílico romance, trayendo la desgracia sobre él y su familia.

El argumento de esta película es bueno, pero algunos giros que toma parecen poner en tela de juicio la lucha revolucionaria, sin embargo esto se atempera por el hecho de aclarar que los malos no son los revolucionarios, sino los malvivientes que se colgaban de su bandera política.

Por el lado artístico, “Flor Silvestre” es muy buena, una estupenda dirección del Indio Fernández, quien además destaca al actuar en el papel del malhechor principal. Los protagonistas son Pedro Armendáriz y la bellísima Dolores del Río, quienes sobra decir que están muy bien en sus respectivos roles. Pero definitivamente las palmas se las lleva el fotógrafo Gabriel Figueroa, quien le da el pulido a esta obra para que sea una verdadera joya cinematográfica, la cual se sigue viendo con gran calidad visual a casi setenta años de haber sido creada.

Flor silvestre
Emilio Fernández, 1943, México
Con: Dolores del Río, Pedro Armendáriz, José Elías Moreno, Carlos Riquelme
94 min.