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martes, 8 de mayo de 2012

¿Cómo debemos vivir entonces?


LA FE Y LA CULTURA A TRAVÉS DE LOS SIGLOS

“¿Cómo debemos vivir entonces?” es el título de esta obra magna del teólogo norteamericano Francis Shaeffer. Se trata de una serie documental de 10 capítulos que fue producida en 1977. En ella el Dr. Schaeffer nos lleva a un recorrido que va desde el siglo I hasta el XX, en el cual analiza la relación entre el cristianismo y la cultura, discutiendo temas de religión, filosofía, ciencia, política, literatura, pintura, música y cine, entre otros.

La serie es una obra de apologética cristiana, en la cual el Dr. Schaeffer presenta la decadencia de la cultura humanista de Occidente en contraste con el ascenso de la ética y la fuerza cultural del cristianismo. Schaeffer va más allá y hace también un ejercicio teológico al señalar que la singularidad de la revelación cristiana es que nos muestra un Dios infinito y personal, el cual no está callado sino que ha hablado y se ha manifestado a la humanidad en la persona de Jesucristo.

Los capítulos de la serie son:
1. La Era Romana
2. La Edad Media
3. El Renacimiento
4. La Reforma
5. La Era Revolucionaria
6. La Era Científica
7. La Era de la sin razón
8. La Era de la fragmentación
9. La Era de la afluencia y la paz personal
10. Consideraciones finales.

Esta es una obra recomendable para estudiantes de arte, teología o historia, así como para todas aquellas personas que quieran conocer la grandeza del cristianismo y cómo éste ha abordado las interrogantes y las inquietudes del hombre a través de las edades.

HOW SHOULD WE LIVE THEN?
John Gonser, 1977, EUA
Serie de TV, conducida por Francis A. Schaeffer
300 min. 10 capítulos

domingo, 6 de mayo de 2012

El otro muro


¡Muera yo con todos los filisteos…!

“El otro muro” es un documental de gran relevancia para hacer conciencia sobre las construcciones físicas e ideológicas que dividen a los hombres. Trata sobre el extenso muro de concreto que las autoridades judías erigieron en Israel para separar los poblados hebreos de los palestinos. La película fue dirigida por la cineasta Simone Bitton, quien tiene una triple nacionalidad, pues es francesa, árabe y judía, condición que le favorece para abordar con mayor tino y sensibilidad su tema.

El muro, conocido también como “valla de Cisjordania”, fue inaugurado en 2002 como un mecanismo de defensa, según el gobierno de Israel, contra los atentados de terroristas palestinos. En un principio se dijo que era específicamente para evitar que los extremistas dispararan contra los automóviles que transitan por la autopista. Sin embargo, la valla, que corre de norte a sur, tiene una extensión de varios kilómetros y atraviesa por poblados y ciudades por donde no pasa ninguna vía rápida.

Lo cierto es que tal medida ha afectado a muchos palestinos que viven en esas zonas divididas, pues les ha dejado separados de sus tierras de cultivo, centros de trabajo, de salud, de educación y hasta de sus familiares y amigos. Esto ha propiciado que los afectados crucen ilegalmente la barrera por lugares sumamente peligrosos, corriendo el riesgo de sufrir un accidente o de ser capturados por los soldados israelíes que patrullan esas zonas.

La cinta también recoge las opiniones de diferentes personas sobre dicho muro. Por el lado palestino hay una reprobación total ante tal medida, sobre todo de personas pobres que viven al lado de la valla. Por el lado hebreo, obviamente el apoyo es mayoritario, pero no es uniforme, por ejemplo, un guía israelí se conmueve ante la cámara, a punto de llorar, diciendo que el muro no sólo afecta a los palestinos, sino también a los israelitas quienes han quedado segregados, dice que esta medida es una versión post-moderna de aquél grito bíblico de: «¡Muera yo con todos los filisteos!»

La autora de esta película no da conclusiones ni expresa su opinión, de hecho, se abstiene de narrar el caso, prefiere que las imágenes y las entrevistas hablen por sí mismas —y vaya que lo hacen—. Una de las más sugestivas es la toma que presenta un graffiti en el muro, el cual no es sino un paisaje que transparenta el concreto, el cual completa las siluetas de los árboles y presenta en lontananza un hermoso valle que se extiende hasta un horizonte azul, en donde se fusiona con el cielo real, sugiriendo así que las políticas de los hombres dividen, pero la esperanza tiene el poder de derribar esas barreras y permitirnos ver el mundo tal como fue creado: un mundo hermoso y maravilloso.

Mur
Simone Bitton, 2004, Francia-Israel
Documental
96 min.

Mi vida dentro


“Mi vida dentro”… de una pesadilla americana

En 2003 Rosa Olvera, una joven mexicana indocumentada, fue arrestada en Austin, Texas, acusada de haber asesinado a un niño pequeño que estaba bajo su cuidado, aunque no existían pruebas que la inculparan. La película “Mi vida dentro” presenta el infierno que a partir de ese momento sufrió Rosa: intimidaciones por parte de la policía, su dura estancia en la cárcel, el largo proceso judicial, entrevistas a familiares y a funcionarios involucrados, y el testimonio de ella misma.

Esta película es uno de los mejores documentales que se han hecho en México, y es tal su importancia que está dando la vuelta alrededor del mundo, pues con este trabajo Lucía Gajá, su directora, ha puesto en el banquillo de los acusados nada menos que al sistema judicial de los Estados Unidos de Norteamérica.

Por medio de su relato testimonial, “Mi vida dentro” acusa de abusivo al sistema policial norteamericano, porque condena sin tener pruebas en la mano.

Acusa de racistas a los funcionarios gringos, porque la fiscal del caso se refiere a Rosa diciendo que “para ser mexicana es muy inteligente…”

Y acusa de injusto al sistema judicial yanqui, porque rechaza las pruebas que exoneran de culpa a Rosa y porque el juez en turno dice que él personalmente hubiera juzgado el caso con menor severidad.

Pero “Mi vida dentro” es también el grito de los que no tenían voz, como Rosa, quien no hablaba inglés y no conocía sus derechos, pero que ahora puede contar su historia; o la madre de Rosa y los padres de otras mujeres presas en Estados Unidos, cuyos lamentos eran desconocidos, porque antes de este documental se decía que no existían mexicanas encarceladas en ese país.

“Mi vida dentro” hace visibles a quienes no tenían rostro, como Rosa, menospreciada por su color de piel y su condición de ilegal, pero que aquí habla ante las cámaras; o su madre, una pobre vendedora ambulante de tamales, conocida sólo en las calles de su colonia, pero quien logra subirse a la tribuna para defender a su hija.

Por último, “Mi vida dentro” es un recuento de sueños frustrados, como el de Rosa, quien perseguía el sueño americano, pero vio cómo éste se convirtió en una “pesadilla americana”; o el de su abogada, una mujer norteamericana quien dice que está decepcionada del sistema judicial de su país y lo acusa de corrupto.

“Mi vida dentro” es una película de un valor incalculable, no sólo por lo que revela, sino por lo que produce, porque en donde se sigue proyectando, sobre todo en las regiones más pobres de México, logra que muchas personas reconsideren su deseo de emigrar al país del norte, no sea que también su sueño se vea transformado en una terrible pesadilla de la que no puedan despertar.

Mi vida dentro
Lucía Gajá, 2007, México
Documental
120 min.



sábado, 5 de mayo de 2012

99 minutos en el cielo


“Oh my God” de Peter Rodger

Esta película apareció en México con el título: “99 minutos en el Cielo”, extraño título porque la cinta no dura 99 minutos ni se desarrolla en el cielo, pero ésta es una frase que por aproximación hace referencia a un documental de casi hora y media que trata sobre las creencias religiosas alrededor del mundo; su eslogan no puede ser más cautivador: “Filmada por un cineasta, durante 3 años, en 23 países, con una sola pregunta: ¿Qué es Dios?”

Este trabajo fue dirigido por Peter Rodger, quien dio como resultado una obra de gran calidad, un verdadero deleite para el espíritu. Rodger recorrió el mundo entrevistando a personas comunes y famosas acerca de su fe en Dios, y las repuestas que encontró son de lo más interesante que uno se pueda imaginar, unas conmueven y otras asustan: “Dios es paz… guerra… opresión… terrorismo… pobreza…”

Algunas buenas frases vienen de personajes famosos, como el actor Hugh Jackman, quien dice que a Dios “no se le puede expresar en palabras”, o el ex-beatle Ringo Starr, quien simplemente expresa: “Dios es amor”.

También me llamó la atención lo que cuenta el ilusionista David Copperfield, dice que hace algunos años un hombre se le acercó y le dijo: “cura a mi hijo, por favor, soy muy rico y… necesito que lo cures”. Copperfield le explicó que él era tan sólo un ilusionista y no podía hacer tal cosa. Pero el hombre insistió diciéndole que él creía que podía sanarlo. David dice que si él hubiera vivido en otra época, tal vez se habría sentido tentado a usar su habilidad para crear su propia religión…

En esta película también aparecen fanáticos de diversas religiones, un musulmán dice que los judíos y cristianos arderán en el infierno, aunque cuando el director le pregunta dónde el Corán dice eso, el religioso tiene problemas para encontrar la cita, y cuando la encuentra la interpreta mal. Por otro lado, aparece el escritor evangélico Tim La Haye, quien dice que él ama a los musulmanes, pero no quiere uno cerca de su casa, porque teme que le ponga una bomba…

Es de locos también la entrevista que se le hace a una mujer cristiana, vendedora de armas, la cual presenta el plan de salvación entre metralletas, pistolas y cuernos de chivo.

Pero de todos los momentos de esta espléndida cinta, me quedo con la que me parece la más espiritual: la visita al rabino Menachem Froman, quien se ha hecho famoso por sus trabajos en pro de la reconciliación entre judíos y musulmanes; aquí aparece abrazando a su gran amigo el líder musulmán Ibrahim Abulhawa, como una muestra para todo el mundo, que las diferencias religiosas no son impedimentos para el amor, la paz y la unidad.

Bueno, pues para que no desentone vaya una calificación de “9” para “99 minutos en el Cielo” (Oh my God), cuyo autor termina diciendo que él no da conclusiones, él sólo lanza la pregunta: ¿Quién es Dios? Y a cada uno de nosotros nos toca contestar. Por mi parte, digo “amén” a la declaración del legendario Ringo Starr.

Oh my God
Peter Rodger, 2009, EUA
85 min.

99 Minutos en el Cielo - Trailer: