domingo, 6 de mayo de 2012

Camino a la redención


En donde el sufrimiento y la venganza se cruzan

“Reservation road” es una curva peligrosa en donde fatalmente se cruzan dos historias, pero también dos experiencias muy humanas: el sufrimiento y el deseo de venganza. Terry George dirige este thriller, al cual supo sacarle provecho con las excelentes actuaciones de Joaquin Phoenix, Mark Ruffalo y Jennifer Connelly.

La historia comienza con un episodio brutal: cierta noche un hombre que conduce una camioneta acompañado de su hijo, por descuido atropella a un niño frente a una tienda y ante los ojos de su padre. El homicida imprudencial escapa y esconde su vehículo; la familia del niño fallecido queda destrozada, la madre empieza a superarlo, pero el padre no, sino que se obsesiona por buscar al culpable; el destino se encarga de cruzar los caminos de los dos hombres, pero de tal forma que al padre afectado parece no quedarle otra alternativa que hacer justicia por su propia mano.

La película maneja muy bien el suspenso, acelera el corazón y mantiene al espectador pegado al asiento, pero no por escenas de acción o violencia, sino por el desarrollo de un argumento inteligente, que en momentos no sitúa en los zapatos del homicida imprudencial, al cual nos sentimos impulsados a compadecer porque su crimen fue un accidente, así como en el lugar del padre sufriente, cuyo dolor es desgarrador y en su ímpetu de venganza nos provoca, pero al mismo tiempo nos desafía para sopesar si en una tragedia así, es posible conceder perdón.

Una película anterior, “Que la bete meure”, de Claude Chabrol (1969), trata una historia semejante: un niño que muere atropellado y el padre que busca vengarse, pero hasta ahí, en lo demás resuelven diferente, aunque ambas obras presentan desafíos psicológicos similares.

“Camino a la redención” es un buen thriller psicológico, una película fuerte, pero, como ya dije, no tanto por sus escenas, sino por su historia, la cual, me parece, fue hecha precisamente para hacernos pensar no sólo con la cabeza, sino ante todo con el corazón. Le doy un “8” a esta película y les animo a que la vean ya, ya, ya…

Reservation road
Terry George, 2007, EUA
Con: Joaquin Phoenix, Mark Ruffalo, Jennifer Connelly
102 min.

No sin mi hija


Matrimonio mixto y extremismo religioso

Esta película presenta de manera interesante el drama sobre un matrimonio mixto: él un médico iraní, de religión musulmana, y ella una norteamericana cristiana, ambos tienen una hermosa niña; a pesar de las diferencias, la familia vive feliz, hasta el día en que él se las lleva a Irán con la promesa de tomar unas vacaciones y conocer a sus parientes. Una vez en ese país, él decide que se quedarán ahí, porque ya no tiene trabajo en Norteamérica y además quiere que su hija crezca como una musulmana. La mujer se rehúsa, le dice a su esposo que las deje regresar, él le dice que puede hacerlo, pero sin la niña, ella le dice que no se irá sin su hija, decisión que desatará una lucha en la que ellas intentarán alcanzar su libertad.

La historia está inspirada en hechos reales, se basa en el libro autobiográfico “No sin mi hija”, de Betty Mahmoody, en el cual la autora da testimonio de su tormentoso drama. La película fue dirigida por Brian Gilbert y cuenta con las buenas actuaciones de Sally Field y Alfred Molina, cuando éste todavía no era famoso. La cinta tiene un buen ritmo que mantiene al espectador en suspenso continuo y más por el hecho de que cada vez se hace más emocionante.

Desde luego, el argumento de esta película está permeado de la ideología yanqui que ve toda cultura exógena y extraña como inferior, sin embargo, tiene cierto valor por presentarnos la cara del Islam bajo un régimen totalitario y también por llevarnos a ponderar las posibles consecuencias de matrimonios entre personas con religiones y tradiciones tan contrastantes.

Not without my daughter
Brian Gilbert, 1990, EUA
Con: Sally Field, Alfred Molina, Sheila Rosenthal, Roshan Seth
116 min.

Trailer de No sin mi hija:


¡Viva Zapata!


Nunca una película gringa había sido tan mexicana

Esta obra, dirigida por Elia Kazan, es uno de los mejores retratos cinematográficos sobre el héroe revolucionario Emiliano Zapata, y aunque es una película norteamericana, antigua y en blanco y negro, es muy superior a la versión mexicana, reciente y a colores del director Alfonso Arau.

“¡Viva Zapata!” cuenta con las actuaciones de dos luminarias del cine clásico de Hollywood: Marlon Brando y Anthony Quinn. Antes de ver esta película yo, como mexicano, consideraba que era una burla y casi un sacrilegio vestir a Marlon Brando de charro, ponerle bigote y personificarlo como Emiliano Zapata, pero al ver la cinta me di cuenta que me equivoqué, que el actor norteamericano representó muy bien su papel.

La película retrata al caudillo de la revolución mexicana no al estilo de las monografías de escuela primaria, ni según las hagiografías nacionalistas, sino de una manera heterodoxa: presenta la razón de su lucha, su condición de analfabeto y su amor por una hermosa ranchera; además, hay una hermosa escena en la que Zapata pide a su mujer que le enseñe a leer, ella coge una Biblia y comienza con el primer capítulo del Génesis, el cual él repite como un niño.

Un dato anecdótico de esta producción es que el año que el director Elia Kazan estrenaba su película dándole honor al héroe revolucionario, él mismo delataba a sus antiguos compañeros de filiación comunista e ideas revolucionarias.

Mención aparte merece el actor mexicano Anthony Quinn, quien interpreta un excelente papel como Eufemio Zapata, hermano del caudillo. Con su imponente presencia, Quinn llena la pantalla y de no haber alternado con un actorazo como Brando, sin duda aquél se hubiera comido al personaje principal. Tan buena fue la actuación de Anthony Quinn que se ganó el Óscar como mejor actor secundario, el único premio para esta obra que injustamente no se llevó más, porque, para mi gusto, merecía llevarse también los de mejor dirección, actor principal, guión y fotografía, pues nunca una película gringa había sido tan mexicana como “¡Viva Zapata!”

¡Viva Zapata!
Elia Kazan, 1952, EUA
Con: Marlon Brando, Jean Peters, Anthony Quinn, Margo, Harold Gordon
B&N 113 min.

Jesús de Nazareth (TV)


Gajes del oficio de recrear a “Jesucristo”

Es curioso que una de las mejores películas sobre Cristo no es película, sino una serie de televisión, ésta es “Jesús de Nazaret”, de Franco Zeffirelli; pero más curiosas son las anécdotas que sucedieron en torno a ella, según lo narró el mismo director en su libro autobiográfico.

* Para empezar, Zeffirelli no quería rodar esta serie, porque él creía que con su película anterior: “Hermano Sol, hermana Luna”, ya había dicho todo lo que tenía que decir en materia de religión.

* Una vez aceptado el proyecto, Zeffirelli se propuso hacer una versión de la vida de Jesús que resaltara su aspecto humano, y en particular su identidad judía, de ahí que llevaría el título de “Jesús de Nazaret”.

* Esta obra también sería un proyecto ecuménico, es decir, aceptable para todas las confesiones religiosas. Zeffirelli, por su parte, expresó que su objetivo era «mostrar que los cristianos y los judíos tienen raíces comunes, compartidas», y que «por intermedio de Cristo, todos éramos hijos de Abrahán».

* La producción de esta serie tardó dos años en realizarse y se rodó en el norte de África, específicamente en Marruecos y Túnez.

* El elenco fue muy extenso e incluyó a grandes estrellas, como Laurence Olivier, Peter Ustinov, Anthony Quinn, Claudia Cardinale, Ralph Richardson, Christopher Plummer y Michael York. Este reparto fue muy selecto, porque Zeffirelli dijo que veía su película como una ofrenda a Cristo.

* Robert Powell, quien interpretó a Jesús, incialmente iba a representar el papel de Judas Iscariote, pero después calificó mejor para ser el personaje principal.

* Olivia Hussey, quien interpreta a la virgen María, había trabajado anteriormente con Zeffirelli en “Romeo y Julieta”, desde entonces ya se había casado, había tenido un hijo y se había divorciado.

* Hussey practicaba la meditación trascendental y tenía un gurú. En la escena de la Anunciación entró en un estado hipnótico, lo cual le dio mayor realismo a su interpretación; pero cuando filmaban la Pietá tuvo un ataque de histeria del cual no podía salir, hasta que Ann Bancroft le dio unas bofetadas gritándole que era una irresponsable.

* Los extras, o figurantes, de la película eran pobladores del norte de África, quienes nunca habían estado en una filmación, cuando se realizaban las escenas de la pasión y la crucifixión de Jesús, se asustaron y comenzaron a gritar porque creían que en realidad estaban torturando y matando al actor.

Jesus of Nazareth
Franco Zeffirelli, 1977, RU-Italia
Con: Robert Powell, Anne Bancroft, Claudia Cardinale, Laurence Olivier, Christopher Plummer, Anthony Quinn, Michael York, Olivia Hussey, Ian Holm
382 min.

Jesús (TV)


¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre…?

Esta es la pregunta que hizo Jesús a sus discípulos, y es la misma que nos hace el día de hoy, si tomamos el cine como referencia diremos que las respuestas son muchas y muy diversas, he aquí algunos ejemplos:

* Un Jesús lacrimógeno, en “El mártir del calvario” (1952).

* Un Jesús recién salido del salón de belleza, en “Rey de reyes”, de Nicholas Ray (1961).

* Un Jesús inexpresivo, como muñeco de cera, en “La Historia más grande jamás contada”, de George Stevens (1965).

* Un Jesús poeta con barba postiza, en “Jesús nuestro Señor”, de Miguel Zacarías (1971).

* Un Jesús hippie, en “Jesucristo Superstar”, de Norman Jewison (1973).

* Un Jesús torpe y promiscuo en “La última tentación de Cristo”, de Martin Scorsese (1988).

* Un Jesús sanguinolento, en “La pasión de Cristo”, de Mel Gibson (2004).

Pero, ¿qué clase de Cristo es éste que nos presenta Roger Young en este intento de película a la que tituló simplemente: “Jesús”? Pues la más original de todas:

* Un Jesús súper héroe, que rivalizará en adelante con un Spiderman, o un Capitán América, o un Linterna Verde y más asociados de la Liga de la Justicia.

Bueno, debe perdonársele por el hecho de que no hizo propiamente una película, sino una mini serie de televisión (¡de 4 horas!) destinado al público gringo. Y en ella parece que Jesús es todo, menos “Jesús”, al menos no el que nos presentan los Evangelios. Roger Young debió haberle puesto a su película el nombre completo de su “Jesús”, algo así como “Jesús Intergaláctico”, o “Jesus Kent”, o hasta si se quiere “Jesús Pérez”, pero no simplemente “Jesús”, porque ese nombre queda tan incierto como desatinada su película (digo: serie).

Pero, bueno, ya en este plan más relajado, he de confesar que sí me gustó el “Jesús”, de Roger Young, al menos por presentar un Jesús más jovial, más alegre y muy diferente al de las películas arriba mencionadas. Aunque sigo sin entender cómo carambas pudieron aceptar un papelito en esta película (digo: serie) los señorones Jeroen Krabbé y Gary Oldman.

(ADVERTENCIA: Esta película no es para santiguarse ni para inspirarse en Semana Santa, porque son inevitables las carcajadas…)

Mary, Mother of Jesus
Kevin Connor, 1999, EUA
Con: Christian Bale, Pernilla August, Geraldine Chaplin
87 min.

sábado, 5 de mayo de 2012

Oliver Twist


Gran película con mensaje redentor

“Oliver Twist” es arte, dramatismo y redención. Se trata de la versión de Roman Polanski a la clásica novela de Charles Dickens. Es sumamente artística porque se basa en una buena obra de la literatura, fue dirigida por un gran director, con un buen reparto y con una espléndida fotografía inspirada en los grabados del pintor inglés William Turner.

Sin entrar en muchos detalles, sólo diré que es una historia que se sitúa en el Londres del siglo XIX, la cual presenta el drama de un niño huérfano que es rechazado por la sociedad y va a parar con una pandilla de ladrones liderada por un astuto anciano. Después, un caballero intenta adoptarlo, pero los antiguos camaradas del chico lo secuestran para realizar un robo mayor, lo que provoca una concatenación de eventos trágicos.

Es una historia de redención porque nos muestra que una persona a pesar de las malas influencias y los malos hábitos, en una palabra, del pecado, puede ser rescatada, regenerada y alcanzar una gran fuerza para amar y perdonar.

Cierto crítico dijo que Oliver Twist es una película con niños, pero no es para niños, yo creo que aunque la cinta tiene cierta dosis de violencia, es una película para ver con los chicos, porque les ayuda a conocer los sufrimientos de los niños desamparados, el peligro de la delincuencia y por contraste, el camino del bien y el poder del amor.

Oliver Twist
Roman Polanski, 2005, RU-República Checa-Francia-Italia
Con: Barney Clark, Ben Kingsley, Edward Hardwicke, Leanne Rowe
130 min.



El retrato de Dorian Gray


Aterradora pintura del alma humana

“El retrato de Dorian Gray”, de Oliver Parker, es una película elegante, aterradora y arquetípica, una nueva y bien resuelta versión del clásico cuento de Oscar Wilde. Su historia se desarrolla en la Inglaterra victoriana y nos presenta la tragedia de un joven aristócrata, muy apuesto, quien es la admiración de las damas y la envidia de sus congéneres. La película trabaja muy bien la ambientación de la época con elegantes vestuarios y decorados muy finos, pero la excelente fotografía y sobre todo la gran actuación de los protagonistas: Ben Barnes, Ben Chaplin y Colin Firth hacen que la obra no se quede anquilosada en el pasado, sino que mueva a buen ritmo y se perciba muy actual.

Pero lo que realmente hace interesante la obra es la aterradora historia inventada por Wilde: Dorian Gray es un caballero que busca inmortalizar su juventud y belleza, para ello contrata a un pintor, quien hace un fiel retrato de su figura; pero un mal amigo incita a Dorian a ir más allá, le dice que puede preservar sus atributos de forma permanente en su propia persona, que sólo tiene que desearlo ardientemente y solicitarlo al siniestro poder que domina los pecados de la carne, el reino de las apariencias. Dorian Gray se decide, se arriesga, lo apuesta todo, y todo lo que tiene es su alma, su ego lleno de vanidad y narcisismo. El trato es simple: Dorian Gray sí envejecerá, pero no en la carne, sino en el cuadro fatídico que compró, éste permanecerá oculto, velado, mientras Dorian Gray disfruta sin medida de su juventud y hermosura en una vorágine de pansexualismo y hedonismo.

Wilde tuvo la genialidad de inventar un arquetipo espiritual del ser humano, en realidad él es el pintor que retrata con maestría el alma humana, porque en su personaje Dorian Gray nos vemos reflejados todos los hombres, quienes oculta o abiertamente albergamos la vanidad, sea ésta de la juventud, la belleza o el poder, y vendemos nuestras almas al pecado para disfrutar momentos fugaces de actos hedonistas, carnales y hasta bestiales, instantes en los que nos creemos eternos, fuertes y divinos; pero después de aquella crápula inmoral desvelamos el retrato de nuestro verdadero yo, en el cual nos vemos feos y decrépitos, pues el pecado se ha cobrado inexorablemente la factura.

No sé si la intención de Wilde fue moralista, o si incoscientemente actuó como un profeta, pero lo cierto es que su parábola es una poderosa advertencia para no vendernos al mal, el cual siempre paga con la muerte, sino cuidar lo más preciado que tenemos, que es nuestra alma. Al menos yo así entendí el cuento de Oscar Wilde, desde la primera vez que lo leí cuando era niño, y la película de Oliver Parker me lo ha venido a recordar.

Dorian Gray
Oliver Parker, 2009, EUA-RU
Con: Ben Barnes, Colin Firth, Ben Chaplin, Caroline Goodall
112 min.